Santiago.— Un prolongado conflicto judicial que involucra a reconocidas figuras vinculadas políticamente al entorno del expresidente Leonel Fernández ha comenzado a llamar la atención en Santiago, debido a que la controversia lleva más de dos años y ha escalado hasta los más altos tribunales del país.

De un lado se encuentra el ingeniero José Espinal Fernández, presidente y fundador de Constructora Vistasol CVS, empresario santiaguero que públicamente ha mantenido una relación cercana con el expresidente Leonel Fernández. Espinal ha acompañado a Fernández en actividades dentro y fuera del país y ha compartido con él encuentros de carácter personal y social.

Del otro lado se encuentra el periodista y abogado Marcos Álvarez, quien también ha mantenido vínculos políticos y personales con el expresidente Fernández, acompañado actualmente en este proceso por el abogado Juan Henríquez, reconocido dirigente de Fuerza del Pueblo en Santiago.

La controversia tiene como centro una demanda impulsada por Constructora Vistasol CVS contra Álvarez, proceso que terminó con una condena económica que, según sostiene el comunicador, actualmente ronda los 18 millones de pesos incluyendo los conceptos reclamados durante la ejecución de la sentencia.

Álvarez ha reiterado públicamente que nunca recibió el dinero que se le reclama y sostiene que en el expediente no existe cheque, recibo, pagaré, transferencia bancaria u otro documento que demuestre que esos recursos fueran entregados personalmente a él.

Según su versión, inicialmente obtuvo una decisión favorable, pero posteriormente el proceso cambió de rumbo. Álvarez atribuye parte de lo ocurrido a actuaciones de su anterior representación legal, alegando que su entonces abogada no compareció a determinadas audiencias y que él no fue informado oportunamente de algunas actuaciones procesales.

Estas afirmaciones corresponden a la posición sostenida por Álvarez y deberán ser contrastadas con las decisiones judiciales y con la versión de Constructora Vistasol y del ingeniero José Espinal.

El comunicador recurrió posteriormente ante la Suprema Corte de Justicia, pero su recurso no produjo la revisión de fondo que esperaba. Álvarez ha continuado utilizando las vías legales disponibles mientras mantiene públicamente sus cuestionamientos sobre la forma en que fue manejado el proceso.

Durante este período, tanto Álvarez como el doctor Juan Henríquez han realizado denuncias públicas relacionadas con distintos conflictos en los que se menciona a Constructora Vistasol, reclamando que estos sean esclarecidos por las instituciones correspondientes.

UNA NUEVA DEMANDA AUMENTA LA TENSIÓN

A este escenario se suma ahora una nueva controversia judicial.

Según ha informado Marcos Álvarez, el ingeniero José Espinal y Constructora Vistasol habrían iniciado una nueva acción judicial por alegada difamación e injuria, dirigida tanto contra el propio Álvarez como contra el abogado Juan Henríquez, a raíz de declaraciones y denuncias públicas realizadas en torno a este conflicto.

De confirmarse el alcance de esta nueva demanda, el enfrentamiento ya no estaría limitado al proceso económico que dio origen a la condena contra Álvarez, sino que se extendería también al terreno de la libertad de expresión, el derecho de respuesta y los límites de las declaraciones públicas realizadas por las partes.

Álvarez y Henríquez sostienen que sus pronunciamientos responden a hechos que entienden pueden documentar y al ejercicio de su derecho a expresar públicamente sus posiciones sobre los procesos judiciales y empresariales en los que están involucrados.

Será ahora responsabilidad de los tribunales determinar si las expresiones cuestionadas traspasaron los límites legales de la libertad de expresión o si, por el contrario, se encuentran amparadas por el derecho de los ciudadanos a formular denuncias, críticas y opiniones sustentadas en hechos.

UN CONFLICTO QUE TRASCIENDE LO PERSONAL

La situación adquiere una dimensión política particular porque los protagonistas han estado relacionados, de distintas maneras, con sectores cercanos al liderazgo del expresidente Leonel Fernández y a la Fuerza del Pueblo en Santiago.

Por esa razón comienza a surgir una interrogante dentro de sectores que conocen a las partes:

¿Por qué un conflicto de esta magnitud entre personas vinculadas a un mismo entorno político ha podido prolongarse durante tanto tiempo sin que se produzca, al menos públicamente, un acercamiento orientado a procurar una salida institucional o una mediación entre las partes?

Esto no significa que una organización política deba intervenir en las decisiones de los tribunales, ni mucho menos pretender influir sobre un proceso judicial.

La Justicia debe actuar con absoluta independencia.

Pero una cosa es interferir en un tribunal y otra muy distinta intentar evitar que un enfrentamiento personal, empresarial y judicial entre personas relacionadas con un mismo proyecto político continúe profundizándose hasta convertirse también en un problema de carácter público.

Hasta el momento no existe información pública que indique que la dirección de Fuerza del Pueblo o el propio expresidente Leonel Fernández hayan intervenido en esta controversia.

Mientras tanto, el enfrentamiento continúa desarrollándose en los tribunales y en el escenario público.

Álvarez insiste en un desafío que ha reiterado en diferentes ocasiones:

que se presente un cheque, un recibo, un pagaré o una transferencia que demuestre que él recibió personalmente el dinero por el cual terminó siendo condenado.

La otra parte tiene, naturalmente, el derecho de presentar su posición, explicar los fundamentos de las decisiones judiciales obtenidas y responder a cada una de estas afirmaciones.

Lo que comenzó como una controversia comercial y judicial hace más de dos años ha evolucionado hacia un enfrentamiento cada vez más amplio, que ahora incluye reclamaciones económicas, denuncias públicas y una nueva acción judicial por alegada difamación e injuria.

Y mientras continúa la batalla judicial, queda abierta una pregunta:

¿Debe Fuerza del Pueblo mantenerse completamente al margen de un conflicto privado entre personas vinculadas a su entorno, o existe espacio para una mediación que, sin interferir jamás con la Justicia, contribuya a evitar que esta confrontación continúe escalando?

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Por Estefania Valerio

Estefanía Valerio, Comunicadora social egresada de UTESA, locutora, periodista en Telemedios canal 8. Amante de los libros, la naturaleza y el vino

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